Algunas correcciones a Jésed y su cuento de la guitarra en misa

En el sitio web del grupo católico Jésed se puede encontrar una muy útil sección dedicada a la formación de los cristianos. Sin embargo, a muchos católicos les ha llamado la atención que en el apartado «La música al servicio de la liturgia» incluyan un documento con una serie de imprecisiones litúrgicas y un cuento en el que se caricaturiza a un «liturgista ‘muy tradicionalista'» y se exalta el desconocimiento de un «músico católico ‘de guitarra'».

En este artículo compartiremos algunas correcciones que los mismos fieles católicos han hecho a este documento de Jésed, pero primero leamos el cuento en cuestión.

El cuento del liturgista y el guitarrista

Un día se encontraron un liturgista «muy tradicionalista» con un músico católico «de guitarrita»…

Dice el liturgista: «Creo que ya se te TOLERA que toques en el templo, aunque, como deberías saber, siempre debemos privilegiar el órgano de tubos»

– ¿Por qué? – pregunta el guitarrista

– Porque es más antigua la tradición del órgano de tubos además, es más propio para el templo.

– Yo pienso que es mas antigua la tradición de tocar la guitarra que la de tocar el órgano de tubos!, replicó el guitarrista., es más, también la danza litúrgica.

– La danza litúrgica también puede ser TOLERADA en ciertos contextos…, replicó el liturgista.

– ¿Tolerada? Yo iba a decir que debe ser promovida, junto con la guitarra y los tambores.

– ¿Pero qué mosca te picó? Los documentos lo dicen muy claro… y son lo que nos enseña la SAGRADA CONGREGACION PARA LA LITURGIA

– Ninguna mosca! Los documentos que yo digo también lo dice muy claro y son PALABRA de DIOS: Lee el salmo 149, dice así: «alaben su nombre con la danza, con tamboril y citara (guitarra) salmodien para el»… y el salmo 150 dice: «Alabadle con clangor de cuerno, alabadle con arpa y citara, con tamboril y danza, con laúd y flauta»… Y sabes, he buscado en todos los salmos y NO encontré al órgano de tubos, yo creo que era demasiado moderno para la época en que se escribió la BIBLIA. En cambio, se habla de entrar al templo danzando, tocando tambores, guitarras, flautas… Es decir que yo soy mas tradicionalista que tu! Tú si quieres sigue estudiando tus documentos, yo mientras voy a hacer lo que dice la Biblia. Ah! y te sugiero que ajustes los documentos para que se apeguen mas fielmente a lo que enseña la Palabra de Dios! Cuando tus documentos se ajusten más a la Biblia, entonces me regalas una copia y te prometo que los estudiaré.

El liturgista se quedó rascándose la cabeza y revisando sus notas y documentos, mientras que el guitarrista entraba al templo alegremente cantando y bailando, alabando a Dios.

Algunas correcciones

La guitarra no es más antigua que el órgano de tubos

La guitarra de madera o guitarra española de seis cuerdas, tan utilizada en la actualidad en nuestros coros parroquiales, nace con la vihuela en el siglo XVI. Por otro lado, el órgano de tubos nace en el siglo II, aunque el órgano ya existía desde el siglo III A.C. solo que un sistema hidráulico.

Probablemente alguien diga que la guitarra es más antigua porque los primeros cordófonos como la cítara (que sí se describe en la Biblia) se originaron 2500 años antes de Cristo. Sin embargo, la cítara no era una guitarra, ni siquiera tenía trastes. Su apariencia era más bien la de una lira o arpa pequeña.

La antigüedad no importa

En el cuento publicado por Jésed se hace énfasis en la primacía de la guitarra sobre el órgano de tubos basándose en su antigüedad (que ya aclaramos que no es cierto). Al respecto, hay que recordar que la antigüedad de un instrumento musical no le otorga de forma automática un sello de aprobación litúrgica. Lo que realmente importa es cuánto coopera ese instrumento musical en la acción litúrgica. Por eso ni el más ortodoxo de los liturgistas tiene problemas en el uso de modernos teclados midis sampleados con VSTs que emulen decentemente el bello sonido de un órgano de tubos.

Por cierto, si desean buenos VSTs de órganos de tubos les recomendamos GrandOrgue y Hauptwerk.

Contraponer la Biblia con la disciplina de la Iglesia

En el fondo lo que el cuento de Jésed hace no es crear un enfrentamiento ficticio entre un «liturgista tradicionalista» y un «músico de guitarrita». Lo que en realidad logran es crear una innecesaria contradicción entre lo que dice la Biblia y lo que dispone la tradicional y aún vigente disciplina litúrgica de la Iglesia Católica.

Que la Iglesia Católica haya llegado a la conclusión de que el órgano de tubos es el instrumento musical litúrgico por excelencia no es un capricho de fariseos disfrazados de liturgistas que le dan la espalda a las Sagradas Escrituras. La Iglesia ha llegado a esa conclusión luego de siglos de reflexión y oración en la que han participado no pocos santos.

Hay que tener mucho cuidado porque hacer pelear la Biblia con la enseñanza de la Iglesia Católica es la razón de ser del protestantismo.

«Téngase en gran estima en la Iglesia latina el órgano de tubos, como instrumento musical tradicional, cuyo sonido puede aportar un esplendor notable a las ceremonias eclesiásticas y levantar poderosamente las almas hacia Dios y hacia las realidades celestiales. En el culto divino se pueden admitir otros instrumentos, a juicio y con el consentimiento de la autoridad eclesiástica territorial competente siempre que sean aptos o puedan adaptarse al uso sagrado, convengan a la dignidad del templo y contribuyan realmente a la edificación de los fieles«. Concilio Vaticano II. Sí, ese mismo Concilio que muchos malinterpretan para hacer lo que les venga en gana con la liturgia.

El sacerdote no es amo y señor de la Misa

En el mismo documento publicado en el sitio web de Jésed se pueden leer expresiones como «el presidente o celebrante es tu jefe, mientras dure la misa, haz exactamente lo que te pida, aun si tu crees que ‘no es litúrgico’, DEBES hacer lo que pide el celebrante» o «si el padre quiere mariachi, consigue mariachi».

Pues no. En Misa el sacerdote no es nuestro jefe. En Misa el sacerdote actúa «In Persona Christi» (como el título de una de las canciones más bellas de Jésed) uniéndose más íntimamente a la ofrenda y colocando en ella toda su vida. La conciencia de esta realidad debería llevar al sacerdote a vivir toda la Santa Misa con una sacralidad más profunda, y no actuando como un jefe que arbitrariamente se salta las normas de la propia institución a la que representa.

Y si el sacerdote quiere mariachi, a lo único que está obligado un laico es a hacerle una corrección fraterna (en privado, de ser posible); y de persistir en el error, también cualquier laico tiene la obligación de informar a las instancias correspondientes (superiores del sacerdote, arzobispado, etc) de lo sucedido.