Casados pueden ganar una Indulgencia de 300 días por besar el anillo nupcial de la esposa

Los esposos católicos pueden ganar una indulgencia especial por un sencillo acto de piedad: besar el anillo nupcial de la esposa. Además, este gesto debe darse bajo ciertas condiciones que dispuso San juan XXIII.

El 23 de noviembre de 1959 la Penitenciaría Apostólica emitió el siguiente decreto:

«Para favorecer el amor y la fidelidad conyugal, sobre todo en este tiempo, en el que los derechos naturales y divinos del matrimonio tan indigna y frecuentemente son despreciados, Su Santidad Juan XXIII, Papa por la Divina Providencia, en la audiencia del 21 de noviembre, acogiendo de buen agrado la petición que le fue hecha por el Cardenal Gran penitenciario, abajo firmante, se ha dignado conceder a los cónyuges que piadosamente besaren, individualmente o en común, el anillo nupcial de la esposa, y recitaren con devoción y contrición la invocación. ‘concédenos, Señor, que amándote, nos amemos, el uno al otro y vivamos según vuestra santa ley’, u otra semejante, el poder beneficiarse una vez en el día del aniversario de la boda, de una indulgencia parcial de 300 días«.

No olvides estas condiciones:

  • Una vez al año (el día del aniversario de la boda).
  • Besando solo el anillo de la esposa (no el del esposo).
  • Ambos esposos deben decir «concédenos, Señor, que amándote, nos amemos, el uno al otro y vivamos según vuestra santa ley».
  • La indulgencia parcial dura 300 días.

¿Por qué solo el anillo de la esposa?

El decreto por el cual se estableció esta indulgencia es del año 1959, años antes de las reformas litúrgicas del Concilio Vaticano II que incluyó la reforma del rito del matrimonio que hoy todos conocemos. En el antiguo rito del matrimonio (vigente durante la emisión del decreto de la indulgencia) el sacerdote solo bendecía el anillo de la esposa con las palabras «bendice, Señor, este anillo, que bendecimos en vuestro nombre, a fin de que la que lo lleve, conservando a su esposo una fidelidad íntegra, permanezca en tu paz y voluntad, y viva siempre con él en mutua caridad».

En la actualidad el nuevo ritual del matrimonio establece la bendición de ambos anillos, aunque con una fórmula más breve. Lo que no se ha reformado son las condiciones de la indulgencia establecidas por San Juan XXIII, por lo tanto basta con besar el anillo de la esposa (y no ambos anillos) para cumplir con la obra indulgenciada.