Cuando los Obispos del Perú enseñaron que no se puede votar por comunistas

«Los católicos no pueden apoyar a los partidos ni votar a los candidatos que pertenezcan a organizaciones, partidos o movimientos condenados por la Iglesia, como el comunismo marxista que en muchos países escoge diversos nombres para ocultar su organización», fue la contundente declaración del Episcopado Nacional del Perú (hoy Conferencia Episcopal Peruana) el 29 de octubre de 1961 meses antes de las elecciones presidenciales.

En aquella ocasión los obispos del Perú publicaron una carta pastoral dirigida a sacerdotes y fieles católicos, en la que también mencionaban que la actividad política es una de las formas más excelentes de amar a los hombres y de trabajar por su bien temporal, ya que «la política ofrece, después de la religión, el más amplio campo para el ejercicio del amor al prójimo; y es bajo este aspecto como deben los católicos encarar la política, como lo hace la Iglesia misma: a la luz de la ley divina, de su orden, de sus valores y de sus normas».

En dicha carta, que todavía puede ser leída íntegramente desde el repositorio de la PUCP, el Episcopado Nacional da una guía con criterios que todo católico debería tomar en cuenta a la hora de discernir por cuál candidato debe votar en unas elecciones. Al final de la misma carta, y a modo de resumen, los obispos dan respuesta a una serie de preguntas sobre política, algunas de ellas relacionadas con candidatos de ideología comunista.

Llama la atención la pregunta 18:

¿Qué partidos y candidatos deben quedar excluidos del voto y apoyo de los católicos?

– Los católicos no pueden apoyar a los partidos ni votar a los candidatos que tengan las tachas siguientes:

1) Que pertenezcan a organizaciones, partidos o movimientos condenados por la Iglesia, cuales el comunismo marxista que en muchos países escoge diversos nombres para ocultar su organización.

2) Que profesen doctrinas reprobadas por la Iglesia como contrarias a la Fe y a la moral cristiana, cuales son:

  • a) el materialismo ateo, que niega el orden ético-moral, universal y absoluto fundado en Dios;
  • b) el liberalismo laicista e irreligioso, también llamado laicismo que pretende excluir a Dios y a la Religión de la vida pública, de la universidad, de las escuelas, etc.;
  • e) la lucha de clases o sistema de violenta oposición entre los diversos grupos sociales que forman una comunidad humana, propugnada como instrumento de mejora social y defendida como medio lícito para las reformas sociales;
  • d) el Socialismo económico o colectivismo, que pretende que el Estado se apropie de todos los medios de producción de la nación (minas, fábricas, haciendas, etc.) convirtiéndose en el único gran capitalista a quien todo ciudadano tendrá que servir como asalariado;
  • e) el materialismo económico que únicamente preocupado de la mayor producción y no del mejor reparto de lo producido, excluye la acción eficaz del Estado de la economía nacional, y quiere entregar casi exclusivamente al juego de las fuerzas económicas la mejora de la actual injusta distribución de los bienes de este mundo que beneficia a una minoría de privilegiados;
  • f) el evolucionismo científico-tícnico, que desconociendo los valores sobrenaturales del espíritu, considera como único valor supremo el desarrollo progresivo de la ciencia y de la técnica en pro de un bienestar exclusivamente material y terreno;
  • g) el absolutismo o socialismo de Estado, concepción totalitaria del poder público, contraria a la dignidad del hombre, a quien reduce a la condición de una simple ficha en el juego político, de un número en los cálculos económicos.

En la misma línea, la pregunta número 19 plantea lo siguiente:

¿Y qué decir de aquellos partidos o candidatos que, sin profesar doctrinas contrarias a la fe y a la moral cristiana, y aún declarándose quizás católicos, se unen con los comunistas o los favorecen y simpatizan con ellos?

-Por decreto de la Sagrada Congregación del Santo Oficio del 4 de abril de 1959, obligatorio para los católicos de todo el mundo, la Santa Sede declaró que no es lícito a los católicos dar sus votos en favor de aquellos partidos o candidatos que, sin profesar doctrinas contrarias a la doctrina de la Iglesia, y aún presentándose como cristianos, sin embargo, establecen alianzas o se unen con los comunistas o los favorecen con su acción.

Esta carta pastoral fue firmada por Juan Landázuri Ricketts, Arzobispo de Lima y Primado del Perú, junto a los demás obispos peruanos, en la Festividad de Cristo Rey de 1961.

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