El Papa explica por qué restringió la Misa Tradicional con Traditionis Custodes

El Papa Francisco concedió una entrevista a la cadena COPE en la que explica las razones que le llevaron a restringir el acceso a la Santa Misa Tradicional (también llamada Misa Tridentina) a través de su motu proprio Traditiones Custodes.

A continuación les compartimos el texto completo de la explicación que el Sumo Pontífice le dio al periodista Carlos Herrera:

«La historia de Traditiones Custodes es larga. Primero San Juan Pablo II, y después Benedicto ya más claramente con Summorum Pontificum, hizo esta posibilidad de que se pudiera celebrar con el misal de Juan XXIII, anterior al de Pablo VI que es el postconciliar, para aquellos que no se sentían bien con la liturgia actual, que tenían una cierta nostalgia. Me pareció una de las cosas pastorales más bellas y más humanas de Benedicto XVI que es un hombre de una humanidad exquisita.

Y así empezó. Ese fue el motivo. A los tres años se decía que había que hacer una evaluación. Se hizo la evaluación y parecía que todo andaba bien, y andaba bien. De esa evaluación a ahora pasaron 10 años, o sea 13 desde la promulgación (de Summorum Pontificum) y el año pasado vimos con los responsables del culto y de la doctrina de la fe que convenía hacer otra evaluación a todos los obispos del mundo y se hizo. Llevó todo el año.

Después se estudió la cosa y en base a eso la inquietud que más aparecía era que una cosa hecha para ayudar pastoralmente a quienes han vivido una experiencia anterior, se fuera transformando en ideología. O sea, una cosa pastoral a ideología. Entonces había que reaccionar con normas claras. Normas claras que pusieran un límite a aquellos que no habían vivido esa experiencia. Porque parecía que estaba de moda en algunos lados que sacerdotes jóvenes “ah, no, yo quiero…” y por ahí no saben latín, no saben lo que dice. Y por otro lado, apoyar y consolidar lo de ‘Summorum Pontificum’.

Hice más o menos el esquema, lo hice estudiar y trabajé, y trabajé mucho, con gente tradicionalista de buen sentido. Y salió ese cuidado pastoral que hay que tener, con algunos límites pero buenos. Por ejemplo, que la proclamación de la Palabra sea en un idioma que todos lo entiendan; si no, es reírse de la Palabra de Dios. Pequeñas cositas. Pero sí, el límite es muy claro.

Después de este motu proprio, un sacerdote que quiera celebrar no está en las condiciones de los otros –que era por nostalgia, por deseo, etc– y ahí sí tiene que pedir permiso a Roma. Una especie de permiso de biritualismo, que solamente lo da Roma. [Como] un sacerdote que celebra en rito oriental y rito latino, es biritual pero con permiso de Roma. O sea, hasta el día de hoy, los anteriores siguen pero un poco ordenados.

Más aún, pidiendo que haya un sacerdote que esté encargado no solamente de la liturgia sino de la vida espiritual de esa comunidad. Si usted lee bien la carta y lee bien el decreto, va a ver que simplemente es reordenar constructivamente, con cuidado pastoral y evitar un exceso».