¿Los obispos o sacerdotes pueden obligarnos a comulgar en la mano? Sacerdote responde

Sabemos que en la actual forma de la Misa está permitida la distribución de la Comunión tanto en la boca como en la mano. Sin embargo, no son pocos los casos en los que algunos obispos o sacerdotes obligan a los fieles a comulgar solo con la mano ¿Pueden realmente hacer hacer eso? El padre John Zuhlsdorf responde a esta pregunta en su blog Father Z.

A continuación compartimos las partes más importantes de su respuesta.

PREGUNTE AL PADRE: ¿Pueden los obispos o sacerdotes prohibir la Comunión en la lengua?

Hay varios problemas aquí. En primer lugar, esto se aplica al Novus Ordo (Forma Ordinaria de la Misa o forma de la Misa nueva). No está permitido dar la Comunión en la mano cuando se usa el Usus Antiquior (Misa Tradicional, Misa Tridentina o Misa en latín).

Entonces, nadie está obligado a recibir la Comunión en una Misa determinada. De acuerdo con la ley de la Iglesia, solo está obligado una vez al año.

Se permite la Comunión en (o sobre) la mano – mediante un indulto – en aquellos lugares donde haya sido aprobada por el obispo. Un indulto es un permiso otorgado para una excepción a una norma particular en determinadas circunstancias.

En el caso de la Comunión en la mano, el indulto fue originalmente una concesión para hacer lícito un abuso – el abuso fue la Comunión en la mano – que no había sido reprimido con éxito en lugares específicos.

Donde se concedió, habría una catequesis especial contra la Comunión en la mano (el abuso). Sin embargo, la Congregación en Roma comenzó a dar el indulto a cualquier conferencia episcopal que lo solicitara. El abuso se convirtió en práctica común.

Piensen en esto. En algunos lugares se estaba produciendo el abuso de la Comunión en la mano. Entonces, alguien en el fondo de su cerebro romano pensó que sería una buena idea hacer lícito el abuso a través de un indulto para deshacerse del abuso.

Todo se deriva de ese optimismo omnipresente e ingenuo sobre la naturaleza del hombre caído que guió gran parte de los actos de la Iglesia desde los años 60 en adelante. Alimentó el impulso antropocéntrico de algunos de los documentos del Concilio, como Gaudium et spes. Ejemplo: elimine la obligación de hacer X porque, caramba, es mejor si la gente lo hace de buena gana en lugar de por un sentido del deber. Eso sin dudano funcionó para la penitencia del viernes, el ayuno eucarístico, la asistencia a la misa dominical, la crianza de los niños en la fe, etc., etc.

Era evidente desde el principio que la Comunión en la mano disminuía la reverencia y aumentaba el sacrilegio. Por eso en 1980 Juan Pablo II en su Carta Apostólica Dominicae cenae dice lo siguiente:

«Se han reportado casos de deplorable falta de respeto hacia las especies eucarísticas, casos imputables no solo a los culpables de tal comportamiento sino también a los pastores de la iglesia que no han estado lo suficientemente atentos a la actitud de los fieles a la Eucaristía. También ocurre, en ocasiones, que la libre elección de quienes prefieren continuar la práctica de recibir la Eucaristía en la lengua no se tiene en cuenta en aquellos lugares donde se ha autorizado la distribución de la Comunión en la mano«.

También vale la pena recordar la Instrucción Memoriale Domini de Pablo VI de 1969, en la que leemos lo siguiente:

«La nueva forma de dar la comunión (en la mano) no debe imponerse de forma que excluya la práctica tradicional (Comunión en la boca)».